
Crees
que empiezas a comprender, crees que has sito tú también preñado de
mitos, letras, amores, fotografías y pinturas; crees y cuando te das
cuentas estás otra vez en el capítulo dos, tres, y otra vez la acabas y
otra vez la vuelves a empezar. No quieres que termine. Quieres
seguir atado a ese zumbido musical que no dice nada de más, quieres
seguir desentrañando los secretos de cada una de las voces narradoras. Y lo lees otra vez más, sin cansarte, degustando. Como un buen vino. Y descubres un nuevo sabor. Y otro. Descansas
y dejas de leer, pero sólo por un rato, tal vez porque la gente de
Puerto Trinidad ya ha esperado suficiente, y tienes la sensación de que
sólo y sólo así podrán descansar de la espera. Sabes que has sido, tú también, preñado de pieles muertas, y durante un instante, temes que alguien muera.
SiLuz

Comentarios