La película está fantásticamente dirigida y las actuaciones
son de altísimo nivel, hasta llegar al punto en que olvidas que estás viendo
una película de ficción, más que un documental. Pero toda esta elegancia
y perfección en las formas, principalmente nos envuelve para mostrarnos el
fondo. El discurso de esta película puede ser que ya se haya escuchado
millones de veces, pero considero que, mientras no haya un cambio, se deberá
escuchar mil veces más. Ya que desde acá abajo, poco nos queda más que
gritar.
Clooney nos cuenta una historia del miedo inducido por un solo hombre:
McCarthy, a toda la población norteamericana con su caza de brujas (rojos) en
los 50's.
Pero lo más triste, al menos en mi opinión, es la historia del
mundo de la información, en el que las cotas del poder controlan todo lo que
escuchamos, leemos o vemos. Y lo considero lo más triste porque, al igual
que por su excelente factura me olvidé que estaba viendo una ficción, también
olvidé que esto hablaba de hace 50 años y no de hoy mismo.
Las cosas no han cambiado. Clooney grita esto a los cuatro vientos y
espero que, aunque sea un poco, sea escuchado.
Por último, me encantó que lo subversivo de la película estuviera escondido en
muchos más factores aparte de la trama. Ej. Nunca había visto una
película con TANTO cigarro, creo que no hay planos en que nadie fume. Me
parece genial la lucha implícita que trae consigo ante este mundo tan pasteurizado.
PD. A quien le guste este tipo de historia, no puede no leer “La Guerra
de Galio” de Hector Aguilar Camín.
Ro.

Es verdad la película grita para concientizarnos. El problema que yo veo es que se queda en una esponja. Quienes van a ver esta película es porque ya tienen un pensamiento formado, ya son concientes de la manipulación diaria y cotidiana en la que vivimos, sabemos y sufrimos la falta de información o la información a medias. Y gritamos también, y somos sólo oídos por quienes sufren de lo mismo. Entonces, al final, es como regodearnos entre "amigos" del mundo en que vivimos, pero temo que no sabemos aún qué armas usar para que los demás vean lo mismo que estamos viendo nosotros.
Entonces hay algunos que acallan sus lágrimas haciendo arte, y otros que lo hacen haciendo shopping. Cuántos van de un lado a otro, no lo sé. Lo que sí sé es que esta misma concientización, en la que es cierto que se critica desde la manipulación de los medios, hasta el consumo de tabaco debería también hacerse en un lenguaje más común, meterlo de la misma manera que la publicidad nos mete lo que quieren que pensemos, y tal vez así sí que nos escuchen. Pero si no empezamos a utilizar las herramientas de ellos, creo que el grito de George Cloony, o el nuestro mismo, será sólo un eco de lo que ya muchos sabemos, pero que, como el mismo eco, se pierde en la resonancia de la habitación dos minutos después.
Publicado por: SiLuz | lunes 13 de marzo de 2006 en 12:05