Las buenas películas son como las cebollas, tienen muchas capas.
Debo admitir que esta es un excelente ejemplo, una película basada en cuentos populares africanos y que va desde una fábula simple, hasta un dolido retrato de nuestra sociedad. Me facina el personaje de Kirikou que nace solo y desde ahí toda su vida la hace solo "alejado de la sociedad, sus normas, sus miedos". Esta es una película de la que se podría charlar de cada secuencia y cada personaje por separado y encontrar los símiles y el discurso que conlleva con la vida diaria. Es en definitiva una obra para verla mucho más de una vez. Y después de verla, sentarse y hablar con uno mismo y pensar en el mundo que te rodea y hacer algo.
Creo que mi parte favorita es, que cuando Kirikou se entera que existe una bruja mala, su primera pregunta, aquella que no se dejará de hacer y que será la que lo lleve a actuar en todo lo que hace, sea: ¿Por qué Karaba (la bruja) es mala? No puedo evitar pensar que esa a final de cuentas es la GRAN pregunta que siempre olvidamos hacernos cuando nos encontramos ante la "maldad" de otros; y que, lamentablemente, contiene la única respuesta que nos puede salvar.
Ro.

el otro día jugando con mi sobrina me dijo lo mismo: este dragóne es malo, y fui yo la que le preguntó que porqué, como se quedó callada yo cogí al dragón le di un beso y me lo pegué en la mano (era un dragón de pegatina) entonces me dijo que lo que quería ella se lo dí. Al final de cuentas no es novedad (vamos que desde siempre la humanidad ha sido así) que le tenemos pánico a la desconocido y cualquier cosa que nos de miedo nos vuelve inseguros, vengativos, guerreros; vamos ya lo decía Maquiavelo.
Kirukú, nace solo y a partir de esa decisión tiene que hacer le resto solo, ya se lo decía su madre: un niño que se da a luz solo, pues solo se baña, solo come, solo solo solo... así que a partir de esto: ¡¡cuidado con las decisiones que toméis porque con una madre como la de Kirikú no hay vuelta atrás!! ;)
Y luego claro, tanto ir solo por el mundo, trae sus concecuencias, porque volvemos a lo mismo: tememos a lo desconocido.
De todas formas, precisamente con la parte que me quedo yo, es con la canción de la madre a Kirikú cuando va a nacer.
Sí, esta peli es como el Principito para desentramar cada parte, cada escena y aprender. Aprender y no olvidar para que podamos seguir aprendiendo.
Publicado por: SiLuz | sábado 18 de marzo de 2006 en 11:04
Think about it… I really like your attentions to my tame criterion I have a nice joke. What goes black and white, black and white, black and white, boom? A nun falling down the stairs.
Publicado por: Nesinilkinend | domingo 26 de octubre de 2008 en 16:12