Encontrar en las calles del pasado el miedo engendrado en ti mismo
sucederte en las horas y prenderte a ellas para que tan sólo sucedan
Las horas vía de paso
Los puentes de quien hiberna con miedo
el rato de transición
La desesperación del dolor patente y la sonrisa repetida de las ganas,
y el esfuerzo
el abrazo esperado paciente y acostumbrado que arranca lo que queda de ti
Y tú sabes que no queda nada
No está allá ni aquí
está perdido entre los sueños oceánicos y las traiciones permitidas
Alguien espera en la puerta de entrada
alguien cierra llorando la puerta de salida
y tú eres la cerradura podrida de ambas llaves desencajadas.
SiLuz

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